20 de octubre de 2017

Fernando Franco. No-lugares

Portada del nº 64 [115] octubre de 2017.
En este blog ya se han comentado en otras ocasiones algunos artículos aparecidos en la revista caimán cuadernos de cine, en su último número, el de octubre, donde hay un interesantísimo dossier sobre el cine de la revolución soviética, se publica una entrevista que le hizo Jara Núñez a Fernando Franco a raíz del estreno de su última película, Morir
En una secuencia de esta película, la protagonista, Marian Álvarez, entra en un bingo y Jara le pregunta: "¿En qué sentido le interesan esos no-lugares en los que el personaje se enfrenta a una realidad que le es extraña y en cierto modo agresiva?", el director responde: "Estéticamente son espacios que me parecen atractivos, y efectivamente me gusta romper a través de ellos con la paleta de color del film. Pero también son microcosmos que me gusta observar, porque tienen que ver con un tipo de diversión que no está tan claro que sea divertida o que igual no lo es para una persona concreta en un momento determinado. Como el libro de David Foster Wallace, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer. En el caso del bingo, además, y tangencialmente, es también algo autobiográfico. Son momentos en los que sientes que tu tiempo no encaja con el resto de la gente y se produce una fisura".
No-lugares que siempre han fascinado a los cineastas y a algunos arquitectos, y que proliferan actualmente como si se tratar de una epidemia descontrolada.

12 de octubre de 2017

Las primeras arquitectas cinematográficas

En la anterior entrada hablaba de las primeras escenógrafas cinematográficas. En estos días estoy actualizando la lista de las películas en que aparece un personaje que figura ser arquitecto, uno de los temas de mi libro La imagen supuesta, cuya filmografía está recogida en una de las primeras entradas de este blog, y me ha parecido interesante buscar aquellas en que ese personaje sea una arquitecta.
Una de las primeras es una película francesa que se estrenó en Estados Unidos con el título A Modern Architect el 14 de febrero de 1913, según una sinopsis publicada en la revista Moving Picture WorldArabella es una arquitecta que tiene problemas para construir su propia casa. Al final cuando ya la tiene acabada, organiza una fiesta e invita a tanta gente que el edificio se derrumba. Como se ve el comienzo cinematográfico de las mujeres en el mundo de la arquitectura no puede ser peor.
La siguiente arquitecta aparece en Dr. Monica, una película estadounidense, dirigida por William Keighley en 1934, y su nombre es Anna Littlefield, interpretada por la actriz Verree Teasdale, le diseña y construye una clínica a una amiga suya que es ginecóloga, su papel es secundario en el argumento.
Tres años después una arquitecta ya es la protagonista de una película, de Quien conquista es la mujer (Woman Chases Man), dirigida por John G. Blystone donde la arquitecta Virgina Travis, interpretada por Miriam Hopkins, para realizar un proyecto ha de convencer a un millonario diciéndole: «Ya sé lo que piensa que soy una chica, seguro que es eso» y sin pausa le lanza un alegato poco habitual para la época: «Tengo el valor de un hombre y ataco como un hombre, durante siete años he estudiado como un hombre, he investigado como un hombre y no hay nada femenino en mi mente. Hace siete años renuncié a un compromiso serio con un señor mayor porque elegí tener una carrera práctica, le abandoné a la puerta de la iglesia para convertirme en arquitecto y hoy en día estoy preparada y él está muerto». Al final la arquitecta se convertirá en la esposa del millonario.
Respecto a España, el panorama es muy desalentador. Por el momento sólo he encontrado cuatro personajes que sean arquitectas en otras tantas películas, todas estrenadas en este siglo y la primera es Andrea, Interpretada por Bárbara Lennie, en Todas las canciones hablan de mí, dirigida por Jonás Trueba en 2010. Esperemos que los cineastas de nuestro país encuentren tramas adecuadas para que sus protagonistas sean mujeres que ejercen la arquitectura.

29 de septiembre de 2017

La primera directora artística

Furia española (Francisco Betriú, 1975) por la que Elisa Ruiz recibió  el
premio del Círculo de Escritores Cinematográficos a la mejor decoración
La investigadora mexicana Elisa Lozano, a la que ya mencioné en este blog a raíz de la publicación de su fundamental libro sobre Manuel Fontanals, me ha dicho hace poco que está finalizando su trabajo sobre Lucero Isaac, la primera directora artística cinematográfica mexicana. 
Lo cierto es que en el ámbito de la escenografía para el cine ha ocurrido lo mismo que en otras especialidades, en las que las mujeres tuvieron muchas dificultades para trabajar, casi siempre por culpa de la propia sociedad, ya que los profesionales del cine, como los del teatro, siempre han estado más abiertos a los cambios. Estos problemas provocaron que cuando se piensa en las mujeres escenógrafas, se recuerde a la antes mencionada, a Carmen Dillon y a muy pocas más.
En España las mujeres, como en otros países, se ocuparon antes del diseño de vestuario que de los decorados, cronológicamente una de las primeras -si no la primera- que aparece en unos títulos de crédito es Elisa Ruiz Fernández, firmando como ambientadora en Cruzada en la mar, dirigida por Isidoro M. Ferry en 1968 y el año siguiente como los decorados de la coproducción italo española Los diablos de la guerra dirigida por Bitto Albertini en 1969.
Elisa nació en San Fernando (Cádiz) el 4 de octubre de 1939, estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de esa localidad donde se graduó en 1962; comenzó a trabajar en el cine a principios de los años sesenta como ayudante de decoración de José Antonio de la Guerra, siendo después ayudante de Gago, Surribas, Galicia y Pérez Cubero; compaginando su trabajo con el teatro trabajó con el gran Francisco Nieva, que la menciona en sus memorias Las cosas como fueron, realizando la escenografía y el vestuario de obras teatrales, zarzuelas, óperas y ballets, además expuso su obra plástica en varias ocasiones, hizo ilustraciones para libros, murales, y también impartió conferencias sobre su trabajo; falleció joven a los cincuenta y cinco años, en Madrid, tras una larga enfermedad, el 21 de mayo de 1995. Tuve la suerte de asistir a una de sus conferencias, la estupenda que impartió en la UIMP analizando el vestuario de las películas sobre Colón.
No voy a copiar la filmografía de Elisa, que se puede consultar en el libro Directores artísticos del cine español, pero sí hay que destacar que trabajó en cinco películas como figurinista, en catorce como ayudante de decoración y en diecisiete como directora artística, y en este último cometido, con directores como Betriú, Borau y Saura, en películas que ya han pasado a la Historia del Cine Español.
Tampoco quiero olvidar a otras escenógrafas cinematográficas españolas que también comenzaron a trabajar en los años sesenta y setenta, como María Eugenia Sagardía, Núria Pompeia, Elena Guasch, Cristina López, Mireia Riera, Teresa Pecanín y Neus Ciurana, 
En España siempre se le ha dado muy poca importancia al fundamental trabajo de los directores artísticos y mucho menos al de las mujeres que trabajaron es esa especialidad, quizás ya va siendo hora que se les haga justicia.

21 de septiembre de 2017

CINETEKTON! 2017

En estos días se están recibiendo noticias terribles desde México, pero también hay que reseñar otras positivas, una de ellas es la referida a la celebración de la cuarta edición del festival de cine y arquitectura CINETEKTON! En su momento ya escribí en este blog sobre sus primerasegundatercera ediciones y la estupenda labor que realizan los miembros de su organización liderada por Iván Contreras.
Esta cuarta edición se celebrará este año en dos sedes, en la ciudad de México entre el 28 y el 30 de septiembre en Puebla del 3 al 7 de octubre. Su lema es Patrimonio, como escribe la organización: «entendido como la herencia natural, material e inmaterial de una comunidad, que se transmite de generación en generación a lo largo de la historia», porque, como ellos mismos escriben, el festival «promueve la reflexión de nuevas perspectivas sobre la ciudad y sus manifestaciones arquitectónicas; así como la forma en la que habitamos los espacios y nos relacionamos en ellos. Por otro lado, pone en valor el trabajo del diseñador de producción y del director de arte, como parte fundamental del quehacer cinematográfico». La programación del festival y sus sedes pueden consultarse en su página de facebook
Como ya se dijo con ocasión de las ediciones anteriores, se recomienda asistir a sus proyecciones, debates y cursos, porque es una ocasión muy especial para comprobar que el cine y la arquitectura siguen caminos paralelos y al mismo tiempo se van relacionando de un modo cada vez más intenso.

15 de septiembre de 2017

Susanne Bier, arquitecta

Susanne Bier. Wikipedia
En el libro Talking Movies: Contemporary World Filmmakers in Interview, escrito por Jason Wood en 2006, hay una entrevista con Susanne Bier en la que cuenta que primero estudió religiones comparadas y después arquitectura y «me interesé mucho en elementos en la línea de las películas, como el diseño de decorados. Entonces me interesé más en las personas que en los muros que había diseñado y empecé a leer guiones. Me presenté como directora artística al National Film and Television School en el Reino Unido y mientras estaba en la entrevista les dije que no estaba decidida si quería ser directora artística o directora, y me dijeron que debería irme a mi casa y pensármelo. Muy pronto me presenté a directora en Den Danske Filmskole. No soy como varios directores masculinos que han sido fanáticos del cine toda su vida». Según Bier, parece que el cine se ocupa más de la gente que la arquitectura, lo cual es muy discutible, pero sí es verdad que esta última se convierte en un valioso paso intermedio para acabar dirigiendo películas.
También le preguntan qué directores le influían en aquellos años y contesta: «Yo estaba increíblemente influenciada en aquel entonces por directores como Antonioni que usaban la arquitectura muy significativamente». No es la primera vez, ni será la última, que se recomiendan en este blog las películas dirigidas por Michelangelo Antonioni, porque su huella ha sido fundamental en las relaciones entre el cine y la arquitectura y, si no sigue siéndola, sólo podrá ser achacable a la falta de cultura cinematográfica tanto de algunos cineastas, como de algunos arquitectos. 

8 de septiembre de 2017

Lang y Nueva York

Fotografía de Fritz Lang, publicada en el libro Amerika:  Bilderbuch 
eines Architekten, (1926) escrito por Erich Mendelsohn.
El domingo 12 de octubre de 1924, el trasatlántico alemán Deutschland atracó en un muelle del West Side de Manhattan, entre sus pasajeros estaban el arquitecto Erich Mendelsohn y los cineastas Erich Pommer y Fritz Lang, al parecer, este último anotó en su diario que había visto «una calle, iluminada, como si fuese de día, por neones, todos ellos agresivos, cambiando constantemente, encendiéndose y apagándose, espirales gigantes, inmensos rótulos publicitarios». Años después, Lang reflexionaba sobre esta visión: «todo ello, entonces, era completamente nuevo y casi mágico para el visitante europeo. La impresión que me hizo me dio una primera intuición de la ciudad futura» y además escribió: «los rascacielos casi parecían no tener gravedad, como una gran capa lujosa que cuelga del cielo para deslumbrarnos, para turbarnos, para hipnotizarnos. De noche la ciudad tenía una impresión de vida irreal; vivía como viven las ilusiones». Las fotografías que tomó muestran una ciudad iluminada, un efecto que además multiplicó al realizar dobles exposiciones, y confesó: «la vista de Nueva York de noche es un faro de belleza suficientemente vigoroso para ser la atracción principal de una película… Hay destellos de rojo y azul y blanco reluciente, verde chillón… calles llenas de luces móviles, cambiantes, espirales, y en lo alto sobre los coches y trenes elevados, los rascacielos aparecen en azul y oro, blanco y púrpura, y todavía más altos hay anuncios eclipsando a las estrellas con su luz» y mucho tiempo después Lang declaró: «allí concebí Metrópolis». 
En el folleto de un DVD de Metrópolis, editado por la fundación arquia, escribí sobre las impresiones de Lang que «una ciudad contemporánea, aunque desconocida para él, le asombra tanto que imagina la gran urbe del porvenir. El europeo cae fascinado ante Nueva York, como le podía haber sucedido a un indígena africano ante al Berlín donde por aquel entonces vivía Lang» y desde entonces tenía claro que realmente, «si Fritz Lang concibió algo en Nueva York fue el aspecto que habría de tener la ciudad de su próxima película, ya que en junio de 1924 él y su esposa, Thea Von Harbou, ya habían terminado el guión de Metrópolis».
Gracias a Patrick MacGiligan y su libro Fritz Lang: The Nature of the Beast, se sabe que Lang era, por decirlo sin herir susceptibilidades, un fantasioso y que, por ejemplo, la famosa aventura de su apresurada huida de la Alemania nazi, tras entrevistarse con Goebbels, es completamente falsa. Teniendo esto en cuenta cabría preguntarse si también sería falsa su afirmación de que concibió Metrópolis cuando contempló Nueva York.
En las revistas estadounidenses de la época dedicadas al cine, se publicaron bastantes noticias sobre el viaje de Lang y Erich Pommer. El único indicio que se ha encontrado por ahora, es una columna que se publicó en la primera página del Film Daily el 14 de octubre, en la que se dice que «Lang esta todavía tremendamente impresionado con Nueva York. Su barco atracó por la noche, permitiéndole una vista de la ciudad desde el puerto. El recuerdo todavía persiste. Su nueva película será "La metrópolis" [sic] y por eso está ansioso por tener a Nueva York como fondo». Esta nota no puede justificar lo dicho por Lang, sobre todo, porque su afirmación es muy subjetiva, pero sí hace pensar que desde entonces el director estaba creando otra leyenda que ha trascendido.
Un último apunte. En todo esta "concepción arquitectónica" de Metrópolis se olvida a su creador real -o al menos uno de ellos con Otto Hunte y Karl Vollbrecht-, al estupendo escenógrafo cinematográfico Erich Kettelhut, cuyos dibujos han sobrevivido y podían verse en el Filmmuseum Berlin, aunque también cabía preguntarse si los hizo antes del rodaje de la película o después, lo que es completamente esencial para valorar su importancia en el aspecto visual de Metrópolis.

31 de agosto de 2017

El Siglo de Oro en la ficción

Cubierta del libro
Hace unas semanas recibí el libro El Siglo de Oro en el cine y la ficción televisiva, escrito por la doctora Yolanda López López y publicado por la Asociación Cultural y Científica Iberoamericana. Un volumen que recoge el resultado del análisis de once películas y siete proyectos televisivos, producidos en España en veinticinco años, entre 1991 y 2016, y cuyos argumentos transcurren en el Siglo de Oro. 
Escribo sobre este libro aquí, porque en muchas ocasiones menciona la escenografía de estas películas y series, de hecho, su subtítulo es: Dirección artística, referentes culturales y reconstrucción histórica. En concreto su capítulo V, se titula «La dirección artística: los recursos escenográficos y los referentes plásticos», y se subdivide en apartados sobre espacios en la Villa y Corte de Madrid, soluciones espaciales en la adaptación de textos dramáticos, espacios castellanos, así como principales tipologías arquitectónicas y espacios recreados. 
Además, para finalizar el libro, el capítulo VIII recoge tres interesantes entrevistas con tres magníficos y reconocidos profesionales de la escenografía cinematográfica, por orden alfabético: Carlos Bodelón, Benjamín Fernández y Félix MurciaEn definitiva, El Siglo de Oro en el cine y la ficción televisiva es un interesante estudio que recoge un nuevo punto de vista sobre la dirección artística en el cine y la televisión españoles.

24 de agosto de 2017

Metzner, otro refugiado

Revisando la interesante revista británica Close Up, he encontrado dos artículos escritos por Ernö Metzner, uno sobre Carbón y el otro sobre La Atlántida, publicados ambos en 1932, en los que explica su trabajo como director artístico, también he encontrado un anuncio a toda página, en la contraportada del número de junio de 1933, cuyo texto traducido es el siguiente: 

Erno Metzner. 
Director Artístico Húngaro. 
Colaborador de G. W. Pabst durante los últimos siete años
y director artístico en Berlín de varias películas importantes desde 1920 en adelante, 
asociado a las siguientes películas conocidas recientemente en Inglaterra
OBLIGADO A CESAR 
TRABAJO EN ALEMANIA. 
Busca contratos ingleses
Todas las consultas a Erno Metzer, c/o Close Up

Es cierto que Metzner desde que llegó a Berlín a principios de la década de los veinte, con veintiocho años, había creado los ambientes de películas dirigidas por cineastas notables como Ernst Lubitsch, Robert Wiene y Karl Grune, y que a partir de 1926 colaboró asiduamente con Pabst en sus títulos más importantes, entre ellos, Tres páginas de un diarioMisterios de un alma, Cuatro de infantería y las mencionadas Carbón y La Atlántida.
El texto del anuncio está redactado con una urgencia completamente dramática, teniendo en cuenta que el 30 de enero de 1933, Hitler había sido nombrado canciller de Alemania y que Metzner era judío, tuvo que convertirse en un emigrante que podía perder la vida si no huía de un país dominado por un régimen totalitario, que no tardaría mucho en iniciar una terrible guerra y asesinaría en campos de concentración a millones de judíos. 
La preocupación de Metzner recuerda la de muchísimos emigrantes forzosos por motivos políticos y sociales que continuamente han de abandonar sus hogares para poder salvar sus vidas y las de sus familias, una situación que desgraciadamente continúa produciéndose en este siglo.
Ërno Metzner tuvo suerte, logró trabajar en Inglaterra y en 1936 pudo emigrar a Estados Unidos con su familia, aunque allí trabajó en muy pocas películas. Muchos otros no tuvieron, ni tienen, la misma suerte.

17 de agosto de 2017

La ciudad de los simios

Dibujo de los títulos de crédito de 
Regreso al planeta de los simios (1975) TV
En estos últimos años, los simios se han vuelto a poner de moda gracias a las correctas "precuelas" que se han ido estrenando. Recuerdo perfectamente cuando de niño vi con mis padres en el cine Rex El planeta de los simios (Planet of the Apes, Franklin J. Schaffner, 1968) y cómo me impresionó la imagen final con la Estatua de la Libertad, también recuerdo que estando en el Cine Víctor viendo Regreso al planeta de los simios (Beneath the Planet of the Apes, Ted Post, 1970) se cortó la electricidad y estuvimos esperando durante mucho tiempo hasta que volvió, demostrando que en esos "palacios cinematográficos", añorados por algunos espectadores, también había problemas.
En 2008 escribí un artículo titulado «Un intruso en el caos: Espacios alienígenas», que se publicó en el libro El cine de Ciencia Ficción; Explorando mundos, coordinado por Antonio José Navarro y editado por el Festival de Sitges y Valdemar, en el que mencionaba la ciudad de los simios de las dos primeras películas, relacionada con el tipo Natural, «construidas con unas edificaciones con formas orgánicas, toscas y casi expresionistas, todas ellas con el mismo color terroso que las relaciona con el terreno donde se implantan», mientras que en El planeta de los simios (Planet of the Apes, Tim Burton, 2001), «la ciudad tiene la forma de una montaña llena de árboles, cerrada por una muralla y en medio de una llanura, que se asemeja al Monte Saint-Michel, su interior es una aglomeración de elementos sin orden racional y con aspecto orgánico, donde la vegetación se confunde con lo rocoso, en definitiva, a pesar de esta imbricación con la naturaleza, cuando se ve de noche se descubre que recuerda a otras ciudades de películas dirigidas por Burton como Pesadilla antes de Navidad (The Nightmare Before Christmas, 1993)».
Montaje de panorámica de izquierda a derecha de Regreso al planeta de los simios (1975) TV
Hace unos días un buen amigo me ha prestado las dos series de televisión que se emitieron en los años setenta, una titulada Planeta de los simios.(1974) con personajes reales y la otra, Regreso al planeta de los simios (1975), de animación. En esta última sorprende la ciudad de los simios, porque es mucho más importante que en las otras películas, como se puede ver en las imágenes adjuntas, está compuesta por anchas avenidas bordeando zonas verdes con monumentos imponentes y grandes edificios públicos aislados, rodeados de vegetación y adornados con estatuas simiescas, su aspecto es el de una población perteneciente a un estado totalitario; lo cierto es que los dibujantes no respetaron la anterior urbe pequeña y poco planificada, ideando una nueva y mucho más urbanizada, otorgándole a estos primates una mayor capacidad de creación y más instrumentos técnicos, lo que no impide que repitan los errores urbanísticos de sus predecesores humanos.
Montaje de panorámica de derecha a izquierda de Regreso al planeta de los simios (1975) TV

10 de agosto de 2017

Repintar montañas

Fotografía del artículo, mostrando la
sección de un falso edificio en el que
se han colocado salidas de gas
en las ventanas para simular un
incendio
La revista Selecciones del Reader's Digest fue muy popular en España durante muchos años, incluso llegando a colocar sus ejemplares en las librerías de los salones; primero había que suscribirse y después el cartero la dejaba en el buzón cada mes. Hace tiempo que no la veía e incluso creí que ya había desaparecido, pero me ha sorprendido comprobar que aún existe. Revisando viejos números he recordado su carácter muy conservador, sus contenidos de propaganda estadounidense y, en aquella época de Guerra Fría, sus furibundos ataques al bloque soviético, pero también he encontrado varios artículos curiosos sobre temas cinematográficos, uno de ellos, titulado Lo que no vemos en el cine, firmado por Virginia Kelly y publicado en 1973, cuenta una visita al parque de atracciones que se creó a mediados de los sesenta en los Estudios Universal de Hollywood. Reproduzco a continuación algunos párrafos que tienen relación con la arquitectura: 

Los visitantes pueden contemplar colinas y lagos -obra del hombre todo ello- y centenares de edificios que son sólo fachada, sin interior o parte trasera. El recorrido se inicia en una amplia zona al aire libre donde se alzan 561 construcciones que resultan familiares a tres generaciones de aficionados al cine. Son características del periodo colonial norteamericano, del llamado Salvaje Oeste y del continente europeo… y cada uno de estos edificios puede volver a utilizarse con sólo cambiar unos cuantos detalles.
La primera construcción que hay en el extremo superior de una bonita calle de aspecto residencial es una hermosa mansión colonial. Fue construida en 1927 para la película La cabaña del tío Tom, y todavía sigue usándose hoy en numerosos telefilmes, entre ellos Ironside. (En la actualidad, casi todo lo que se rueda en los estudios Universal va destinado a la pequeña pantalla.) Un poco más abajo se alza la modesta casa de madera que es el hogar del actor Robert Young en la serie televisiva Marcus Welby doctor en medicina.
La zona dedicada al "Western" es la más amplia, y su origen se remonta a 1918, cuando se construyó un barracón de vaqueros para una película muda de Tom Mix. Las series de televisión El Virginiano y Caravana fueron realizadas también aquí.
Diseminados por esta área se hallan la iglesia de Siguiendo mi camino, la sala de justicia que apareció en Matar un ruiseñor (sic) y en Un beso para Birdie, la sombría casa de dos pisos y de madera perteneciente a la película de Alfred Hitchcock Psicosis, y el Circle Drive, o paseo circular, donde Robert Preston marchó al frente de 76 trombones en The Music Man. La Torre de Londres construida para un filme de horror de Boris Karloff, es un claro exponente de la adaptabilidad de estos decorados, ya que luego se convirtió en el escenario cinematográfico del proceso de Nuremberg y, ahora, es la prisión territorial de Tucson, Arizona.

La visita continúa por el interior de los estudios:

Sobre el decorado del cuarto de estar de la "residencia" de Marcus Welby, una preciosa araña de cristal pende de una sucia y vieja cuerda... ya que el objetivo de la cámara sólo capta la lámpara; la cuerda se halla "fuera de cuadro".
También se le muestra al visitante lo que podríamos llamar "proyección de fondo". Gracias a este sistema de trucaje pueden rodarse escenas de exteriores en los propios estudios. En este caso concreto, una pareja iba a bordo de una lancha torpedera captada, en plano medio, por una cámara montada en el lugar teórico de la proa. A popa de la embarcación había una pantalla en la que se proyectaba una película del océano Pacífico: el “fondo” que se vería si la lancha surcara realmente sus aguas.

También se mostraban maquetas para efectos especiales:

Por regla general, las reproducciones en miniatura fascinan al visitante: una “casa” en llamas (que en realidad es un cilindro de plástico rojo que gira sobre una bombilla), aviones, un barco fluvial, un puente de ferrocarril. Y luego pueden verse también diversos objetos de descomunal tamaño, empleados en las películas de ficción científica, ante los que los seres aparecen empequeñecidos: un teléfono, unas tijeras, un banco y una mano tan enormes que, junto a ellos, una persona normal no es más grande que un dedo pulgar.

El artículo además recoge esas anécdotas insustanciales que tanto gustan a algunos guías turísticos:

En cierta ocasión, un chiquitín de tres años se adelantó al encuentro del Fantasma de la Opera gritando: "papá!"

Y finaliza mencionando la tenue línea que separa a la ficción de la realidad:

Al término del tour, la mayoría de los visitantes se imaginan que es falso todo lo que se ve. Tocan las hojas de las plantas para comprobar que no son artificiales, y quedan maravillados al descubrir que son naturales. Una señora señaló una pequeña cascada, asegurando que estaba hecha de celofán... hasta que metió la mano y se la mojó.
Pero la mujer que probablemente recuerdan los guías de modo especial es una señora que, después de una exhaustiva visita de cinco horas, todavía tenía una pregunta que hacer. Hacía un día magnífico, una orla de nieve ceñía las cumbres de los montes San Gabriel, que se alzan a unos cincuenta kilómetros. La mujer señaló hacia el lugar e inquirió a uno de los guías: "Dígame: cada cuánto tiempo tienen ustedes que repintar esas montañas?"
Related Posts with Thumbnails